23.2.10

Web 2.0 en gobierno

Web 2 En Gobierno

Para los gobiernos las redes sociales presentan un nreto que no es fácil enfrentar. O bien se pueden ignorar o la opción es participar enm ellas, pero ¿cómo? No hay recetas y cada población de redes sociales es ditinta. No se puede entender la participación de las instituciones públicas en estos ambientes como una tablón de anuncios o un megáfono desde el cual anunciar y difundir, sino más bien como una forma de conocer lo que las personas están opinando, contar con una forma de acercarse y responder la gran cantidad de dudas que los ciudadanos comunes tenemos ante las acciones de gobierno o atender problemáticas y reclamos que pueden surgir. Esto sin embargo resulta complicado ante la gran diversidad y cantidad de comentarios que a diario se reciben, tan dispares como solicitudes de atender servicios públicos, o bien reclamos por actos que comete un servidor público determinado, insultos y amenazas o incluso ofertas de productos y servicios que llenan los muros o lineas de tiempo de los perfiles de instituciones de gobierno en las redes sociales.
Esta pequeña presentación es el esbozo de una metodología de interacción del gobierno a las redes sociales, sobre todo en el caso de México. Espero sus comentarios.

13.2.10

Pa' no creer en nada



Y después de esto? Raúl Velasco en una foto con Octavio Paz echándose unas chelas?

12.2.10

Y si es por diversión, ¿lo creeríamos?

Ayer por la noche estaba viendo la gran cinta Elephant de Gus Van Sant, disfrutando de su impecable confección técnica y revisando las reacciones diversas de las personas ante situaciones de riesgo; claro, todo bajo la óptica de Van Sant. Sin embargo, con la vista en los hechos recientes e ineludibles de Juárez me preguntaba, ¿puede ser que una sociedad descompuesta, desintegrada y con ese abandono familiar virtual que ocasiona el pleno empleo para los jóvenes  no genere patrones criminales que generan masacres sólo por esa terrible mezcla diversión-rencor?

Pensemos a un grupo de jóvenes ya asociados en pandillas o grupos que está aburrido una noche, personas con el rencor de un futuro inexistente perdido entre la posible muerte a manos de los rivales como en la frustración de carecer de perspectiva. Pensemos también en el odio que pueden sentir contra otros jóvenes con mayores oportunidades, aquellos que tienen un futuro que les da la educación, la escuela. Estos ingredientes, junto con la broma del destino de hacer que una noche se realice una fiesta de estos estudiantes y en esa misma noche un grupo de aquellos sin futuro estén buscando "diversión" en las calles anárquicas de una ciudad como Juárez. El resultado es la descarga de la ira y de la frustración contra un grupo de personas que estaban en una fiesta, sin más. No hay bandas rivales, no hay deudas de drogas, no hay infiltrados, no hay motivos inmediatos.

Los casos como Columbine son historias no idénticas pero similares. No hay un motivo aparente, sólo ese rencor sordo de la inoportunidad y la permisividad social. La revancha del que no encuentra el sentido de un futuro.

¿Sería esto creíble?, ¿sería posible?, ¿será un patrón social nuevo en México?

13.11.09

La vulgarización de la memoria

Hace tiempo que veo en conciertos que los asistentes tienen ese extraño comportamiento que de alguna manera me intriga ya que definitivamente son una generación posterior a la mía. Es cierto que me cuesta trabajo entender el por qué esta audiencia, cuando el grupo o cantante o lo que sea en cuestión está en el escenario salen rápidamente los teléfonos celulares con esas pequeñas cámaras, que graban con una calidad deleznable, para captar en video aquel momento. Seguro el resultado es terrible, un video de muy poca calidad con un sonido muy malo (esos pequeños micrófonos de los celulares no hacen justicia con nada) y el movimiento de la imagen cuadriculada por la compresión digital, con cero estabilidad. Pregunto con justa razón, ¿para qué grabar eso?, ¿realmente en alguna otra ocasión ven eso de nuevo?, ¿lo comparten?, ¿alguien es capaz de entender lo que ahí quedó grabado?, ¿presumen con ello?
La verdad es que en mi manera de ver es preferible disfrutar de la interpretación, de la música, del ambiente del evento en vivo más que acabarse la mirada y el acto con una pantalla de 2 pulgadas en la cara mirando por el pequeño LCD lo que tan cerca está, lo que se pierden al preocuparse por tratar de encuadrar y registrar aquello que se pierden realmente.
Vulgarizar el recuerdo, llevarlo a un medio digital en lugar de vivir para tener esas imágenes y todo lo que rodea a la vivencia en la memoria, en la maravillosa memoria humana, más que en un pedazo de silicio y plástico y que al final es nada, ni imagen, ni memoria, ni regalo, ni un video útil en realidad.
Me retiro por ahora para seguir recordando grandes conciertos, presentacines, imágenes que tengo y que puedo traer cuando quiera, que son cuadros completos más allá de lo que captó el pequeño lente y se vé en la pantallita de 2 pilgadas con un sonido que no deja saber si es música o el sonido de una bocina rota lo que se escucha.

23.9.09

Leyendo Poesía @ KFC


No diré la trillada frase de "encuentro afortunado", o "la casualidad me llevó ahí", sólo que más por el corto tiempo que otra cosa, hoy que salí a comer me subí a un pesero donde uno de tantos vendedores (que no resultó ni uno ni de tantos) subió con la peculiar oferta de dos libros de poesía, uno de Paz (no me acuerdo) pero sí que compré el otro, era El Son del Corazón de López Velarde.

Hace tiempo que no me atrevía a la metáfora sorprendente, moderna y suntuosa de López Velarde, pero fue refrescante, en medio de un ambiente de comida rápida. De repente me encuentro en KFC (las viscisitudes de la vida moderna y el mal comer) con López Velarde en la mano y leyendo esas intentonas de metáforas y hallazgos literarios en las introducciones de este libro. Nombres olvidados tratando de prologar al amigo literato. Y sin embargo qué metáforas tan ricas, inesperadas (como debe ser poseía que se respete) y darse de frente con la incapacidad de catalogar en el marchito árbol genealógico literario al gran Ramón.

Por cierto, de regreso me compré un billete con muchos ceros.

16.6.09

fIREHOSE

Hace mucho tiempo, digamos más de quince años, me encontré en alguna tienda un disco muy barato que por alguna razón compré. La banda de aquel disco me gustó mucho y en especial ese sabor post-punk, un poco campirano. Grabación sin efectos, una alineación básica de guitarra, bajo y batería y dos voces distintas que alternaban entre las canciones. El arte del disco también era extraño, escatológico.

Hace poco decidí pasar la música y la computadora y hecho esto, escuchando el disco, entré a last.fm, donde por curiosidad ví qué decía el sitio de la banda fIREHOSE, que era quien aparecía en el disco mencionado. Ví que pertenecían a la escena underground de Estados Unidos de fines de los 80 y principios de los 90 y siguiendo links dí con Minutemen, banda predecesora de fIREHOSE, así como con el nombre del bajista, Mike Watt, quien, a pesar de nunca haber tenido algún grupo de "mainstream" es considerado uno de los músicos más influyentes del movimiento alternativo y post-punk, incluso en 2008 la revista Bass Player le concedió el reconocimiento a los logros en su carrera, premio que entregó el mismisimo Flea (bajista de Red Hot Chili Peppers).

Me gusta haber dado así, por casualidad, con un grupo que influenció a toda la escena alternativa y escucharlos me parece realmente aleccionador. Sobre todo pensando que Minutemen fue durante mucho tiempo un grupo amateur.

Un gran gusto conocerlos despues de tantos años, y mi estimado Mike Watt, "We Jam Econo"

5.2.09

Oficina

Si, hoy en día no me dedico a la música, en estos momentos estoy robando un tiempo del trabajo para escribir esto. Hoy en día tengo una oficina (quién diría que el ser explorador de la tecnología de internet me llevaría a esto), compañero de trabajo e incluso alguien que me ayuda con los quehaceres administrativos.

Es cierto que extraño tocar, el ensayo, las preparaciones para una noche en el escenario, las canciones, el sonido fuerte de un PA, la prueba de sonido; pero no estoy enojado por no tener eso. Recuerdo con gusto lo anterior y me consuelo subiendo algunos videos a youtube, canciones a last.fm e invitando a mis amigos a escucharlo e incluso intrigado por quién será el visitante de Dinamarca que llegó a los videos.

Por lo pronto les dejo por acá a 38400 voces en Japón. La vestimenta es cortesía de los años 90.


18.12.08

Quién seras?

Ahora lo veo, creo que apenas me doy cuenta del significado de los que está pasando. Existe el temor a lo desconocido, una tremenda duda que me lleva a pensar en cómo serás, quién serás. ¿Seré bueno para ti?, tengo ganas de conocerte. Al final si, si es felicidad, pero es uno de esos momentos de sentimientos más que mezclados y confusos. El papel nunca lo había imaginado seriamente en representar.

Quizá no leas esto nunca, no sé quién lo lea, pero al menos debo dejar escrito que espero ser para tí todo lo que tu expectativa de mi tengas, hij@.

Te quiero

14.10.08

Cassettes I

After MidnightImage by tochis via Flickr

Moviendo algunas cajas me encontré con los viejos almacenadores de audio llamados cassettes en esos días. Mis lectores más pequeños ignorarán qué son estos, pero a falta de tiempo evitaré entrar en detalles, baste decir que en ellos grabábamos de manera fácil música antes de que existiera el MP3 y todos los dispositivos modernos que permiten la fácil portación de música.

Resulta pues que encontré esta caja y a la manera de un regalo sorpresa vi que había varias cintas de presentaciones y grabaciones en estudio de 38400 voces. Pues sin tardanza me dispuse a buscar alguna reliquia electrónica que me permitiera escuchar las cintas. En casa de los padres de uno es fácil encontrar esto, y armado con tocacintas en mano me dispuse a escuchar las cintas.

Encontré muchas presentaciones de la banda 38400 voces grabadas con un "deck" conectado a la consola, por lo cual se enlataron esos momentos de manera que hoy puedo escribirles aquí de esos momentos. Vinieron a mis oidos momentos de conciertos en La Diabla, Rockotitlán, entrevistas en el auténtico Mañanero de 98.5, en el programa Banda Rockera, también fragmentos de conciertos en el Rockstock, ensayos que permanecen grabados en aquellos artículos magneticos... Sorprendente, pero al parecer y a la distancia, si hubo actividad de la banda en esos años, incluso hay por ahí alguna cinta de grupos anteriores, en tiempos tan lejannos como 1988 y "La Broza", banda de auténtico garage hizo su aparición en el baúl de los cassettes. Sirva pues esto para recordar a los amigos que ya no se ven, los que fueron fans y las canciones que estas manos que se oxidan lentamente han olvidado.

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18.9.08

La guitarra


Un día llegó un amigo a contarme que en su escuela (estábamos terminando la secundaria) algunos compañeros que tocaban guitarra se habían enterado de que este amigo aprendía de forma rápida y por demás ruidosa, el fino instrumento llamado "batería". En su alegría e impertinencia me recomendó como aspirante al grupo, pues sabía que yo deseaba hacer sonar a la guitarra y ya tenía una buena guitarra acústica que mis papás me habían regalado. Así, él armado con la investidura de baterista sin batería y yo de guitarrista en construcción fuimos al lugar acordado en día y hora para reunirnos con los demás miembros de la "banda". El lugar en cuestión era un parque (el centro de Tlalpan, para más señas) y yo sin conocer a nadie más al legar sólo escuché "allá están". Siempre me ha dado una ligera taquicardia eso de enfrentarme con nuevas personas y con palpitaciones pero confiado llegamos a conocer a los demás "músicos".

Me permito hacer un alto aquí para decirles que la guitarra eléctrica, para aquel que inicia en la guitarra acústica con ganas de "ascender" y ser eléctrico, es como un objeto que sólo existe en el aparador, en mi caso era el sueño cada vez que iba al centro comercial, una imagen tras el aparador y una consistencia, una textura, un sonido desconocido. No había guitarras bonitas o feas, no había sonido "vintage" o roquero. A pesar de ser los años 80 en México, aún se escuchaba mucha música de The Beatles y en la televisión aparecían videos de ellos con frecuencia, eran la imagen de la música y por supuesto de la guitarra.

Quisiera hacerles sentir el anhelo de la guitarra eléctrica sin realmente saber qué se anhela, querer algo para conocerlo con esa avidez como quien destapa un juguete nuevo (en realidad en ese momento era sólo un juguete más), pero lo que era realidad es que en ese momento, una tarde a la luz del sol, sin ser un día especialmente memorable por otra cosa, lo recuerdo como el día que conocí de cerca una guitarra eléctrica.

Hoy puedo describirlo de otra forma, no era una guitarra hermosa, ni de buena calidad, estaba sucia y al momento de llegar le estaban cambiando las cuerdas por lo cual estaba a medias, por decir algo, pero me produjo una emoción que sólo pude contener por la prudencia de no parecer, ante el flamante grupo, un tonto. La vi, con indiferencia, según yo, pero más con respeto o miedo, toqué la madera; hice algún comentario y esperé a que tuviera todas las cuerdas. Cuando las tuvo la tomé en posición y me sorprendió el peso y el "como se sentía", tan delgada, frágil y más pesada, el brazo tan insignificante, donde mis dedos, conocidos por no ser esos delicados apéndices que uno imagina en las manos de un músico, casi no cabían para hacer el acorde de La que me sabía en la guitarra acústica. Las cuerdas eran duras, de metal y cortaban las yemas de mis dedos apenas con indicios de callos de guitarra. Hice el acorde y traté de dar sonido, rasguee como estaba acostumbrado y casi no hubo sonido, una decepción. Yo esperaba un screaming, un sonido comprimidos, flnager, delay y poco reverb (hoy sé eso, ese día no)... nada, sólo un débil "tran" que en el bullicio de la calle no sonaba. Y sin embargo sabía que esa era la herramienta con la que se grababan discos, con la que los roqueros tocaba, con al que los Beatles sonaban y cantaban, había posibilidades.

Tal fue el gusto de conocerla, que ese día, sin ser mía, sabiendo que yo no tocaría esa guitarra, pues era de mi hoy buen amigo Roberto (miento, no era de él pero la tocaría porque era el mejor y los demás no sabíamos tocar la guitarra eléctrica) la cargué de regreso al lugar de ensayo (la sala de la casa de alguien y el sufrimiento de vecinos y habitantes) soñando en la guitarra que tendría algún dia y que sonaría comprimida, con un poco de reverb y apenas rompiendo el emulador del bulbo para dar un overdrive suave que he usado desde hace mucho... miento, tampoco sabía todo eso, pero lo aprendí.

La vida glamorosa


Hace mucho años, cuando comencé a tocar la guitarra, me invitaron a tocar en un grupo de rockanroll. Unos amigos se enteraron de que tenía una guitarra (acústica por supuesto) y me dijeron que estaban preparando un grupo. A mí me gustó la idea de tocar junto a una batería y tener micrófonos y todo eso.

Recuerdo perfectamente cuando llegamos a un parque donde nos encontraríamos, y vi a uno de los futuros miembros del grupo con la primera guitarra eléctrica que había visto. Increíble, las cuerdas tan delgadas, el peso, la sensación, el brazo estrecho donde apenas y podía meter mis dedos para tocar los acordes que sabía, y el hecho de que no sonara casi... Con la distancia que brinda el tiempo ahora me doy cuenta que la guitarra era bastante mala, de una marca muy desconocida y en general no la voltearía a ver hoy en día, pero en ese momento fue fascinante.

Llegó lo primero, ¿qué hacemos? Pues a tocar lo que sepamos, y comenzamos a tocar alguna vieja canción de rockanroll que todos nos sabíamos . Debió sonar terrible, pero el sonido de la batería junto a uno, y pasar las voces y las guitarras a través de un pequeño apmlificador de 30 watts de sonido infame, era lo máximo en ese momento. No estoy seguro de que en ese momento me imaginara en la cumbre de la fama y con mujeres y lujos alrededor, pero la ilusión de tocar me había atrapado.

Con estos amigos crecí musicalmente y también cronológicamente. Algunos renunciaron al proyecto de tocar, otros seguimos ensayando horas y horas cada día, nos involucramos en la música. Algunos sabían más que otros y nos indicaban qué hacer, pero en sí todos estábamos aprendiendo; a convivir, a tocar, a trabajar en grupo y a tolerar las ideas que repentinamente aparecían y parecían descabelladas. Los vecinos nos criticaron, pididendo que paráramos ese ruido que hacíamos todas las tardes, y nos bautizaron con diversos apodos. Nuestros padres nos apoyaron, dándonos una guitarra y amplificador (usados pero en ese momento inigualables), otro más ya tenía batería y comenzamos a ser capaces de tocar algunas canciones del hoy famosos "rock en tu idioma" de esos años. De pronto escuchamos a grupos como Duncan Dhu, La Orquesta Mondragón, Enanitos Verdes, El Tri y grupos que iban naciendo, como Los Caifanes o Los Amantes de Lola. Tocamos canciones de todos ellos y después, si eran grupos locales, íbamos a verlos a algún lugar de rock, como el viejo Rockotitlán de Insurgentes o el LUCC.

Personalemnte tuve, en ocasiones y debido a la falta de conocidos en eso de tocar, ser bajista de la banda o tocar un poco de teclado, que bien a bien no sabía donde estaba cada cosa. Fue una muy buena época, donde el compromiso por tocar y ensayar era verdaderamente notable. Llegábamos al ensayo puntuales y tocábamos horas. Algúnos disgustos surgieron porque uno de nosotros o dos, preferíamos ocasionalmente salir con alguna chica. Era indignante para los otrs.

No sé bien a qué se debía este compromiso con un grupo que realmente no tenía nada qué ofrecernos a alguno de nosotros. No componíamos canciones, no sabíamos tocar realmente y no conocíamos a alguien que pudiera guiarnos. Sin embarg ahí estábamos, tocando y aprendiendo sin querer.

Llegó el día en que tocamos ante un público por primera vez. Fué una fiesta de cumpleaños de la prima de alguien y en esa ocasión yo tocaba el bajo (no había quién se ofreciera). No sé cómo nos escuchábamos y si fue por compasión o en realidad no sonaba tan mal, pero la gente fue condescendiente con nosotros. Algunas chicas se acercaron a nosotros y fuimos repentinamente estrellas de la música. Nuestro set había incluído algunas canciones de Botellita de Jerez, El Tri, GIT y canciones de rockanroll. Los nervios habían sido impresionantes y yo, que muchas veces me sentí tímido en extremo, en el escenario había olvidado ese miedo al auditorio y había tocado más con preocupación por que se escuchara bien que por cómo me veía el público.

Creo que ahí fue donde me atrapó el escenario. Y lo digo porque he escuchado a muchos músicos o aspirantes a músicos que dicen que tocan sólo porque les gusta la música. Si fuera así, ¿por qué la necesidad de hacer música para otros?, ¿no sería mejor tocar en una sala de ensayo perpetuamente? Para mí, al menos, es el escenario el que me llena, el que la gente oiga lo que toco y mejor aún si les gusta. No es el sueño de la vida glamorosa, de lo que viene después de tocar, sino exactamente lo que sucede en el escenario, ver la reacción de la gente, que les guste y la satisfacción que brinda el que la gente sepa tus canciones (no las de otros), que coree tu música y que les brindes un poco de entretenimiento y olvidarnos todos de casi todo mientras dura la presentación.

A veces me gusta que la gente me salude en la calle cuando me reconoce, pero no siempre. Muchas veces prefiero pasar inadvertido a excepción de cuando estoy en el escenario. No es la fama lo que busco y me mantiene en esta actividad tantos años después. El dinero tampoco lo es; en todo este tiempo si acaso he obtenido suficiente dinero para invertirlo nuevamente en mi equipo, ha sido mucho. Es cierto que me encantaría poder entregarme a tocar y que ese fuera mi única fuente de ingresos, el sueño es poder vivir de lo que más te gusta hacer, pero hasta hoy no ha sido posible. no son las mujeres. En todo el tiempo en los escenarios, se han acercado algunas chicas a conversar, a coquetear y a veces a más, pero no es la constante. De hecho a mi pareja no la conocí en una ocasión como esa, sino en un ambiente distinto y ha sido una relación sólida que no se mueve por si le gusta cómo me veo en el escenario o no.

Para mí el glamour es el tocar ante un público, ese reto que sucede cada vez distinto de saber si a la gente la podrás mover a que cante, a que baile, a que se pare de su asiento y sude un poco junto contigo. Cada vez en el escenario es una nueva oportunidad de darle al público toda la energía que se despliega con la música, cada vez es diferente y poco a poco he notado que cada vez es mejor (al menos para mí).

Con los años que llevo en esto, no espero que después del concierto se acerque una chica para darme un beso, ni espero a que llegue untipo que me promete todo el éxito y la fama y no cumple nada. No espero que se acerquen a pedirme autógrafos o fotos, lo que espero, y agradezco que se dé, es que le guste al público y se diviertan todo lo que puedan cada vez que la banda toca.

Tocar y pagar (pagar para tocar)


Con la muy escasa excepción de algunas bandas afortundas que logran cobrar razonablemente cada vez que tocan, este tema es muy espinoso y dado a la controversia entre todos los que nos dedicamos a la música.

La situación en México es más o menos así: por alguna extraña razon los dueños de los bares donde se presentan bandas en vivo consideran que las bandas son un bien gratuito y que ellos hacen el favor de ofrecer sus espacios para que los músicos se presenten. Hagamos algunas consideraciones.

1. Los bares que ofrecen música original en vivo tienen un cierto prestigio que les permite anunciarse como eso, bares que tienen música original en vivo.

2. Sin bandas que toquen música original en estos bares, los lugares se quedarían sin bandas que anunciar.

3. Los integrantes de las bandas tienen gastos para llegar al sitio a tocar. Incluso si se considera que no hay que pagar por la música, el tiempo invertido, etc., por lo menos hay que cubrir el gasto que realiza la banda al llegar a un lugar a tocar.

4. Las tocadas de promoción, el famoso caso de "no te pago porque mi lugar es muy bueno y viene mucha gente y puedes exponer tu proyecto aquí". Esta afirmación no tendría validez alguna si no existieran bandas que incluso llegan a pagar por tocar. Aquí hay un problema de conciencia colectiva y responsabilidad. Si las bandas no aceptaran esto, sin excepción, podríamos todos al menos pagar los gastos de transporte y staff.

5. "Te pago pero tienes que vender 300 entradas y cobras a partir de la entrada 301". En realidad uno entonces, como banda, está haciendo todo aquello que el dueño o gerente del lugar no hace: publicidad, labor de venta, corres con el riesgo de perder dinero invertido, etc. Solo faltaría que uno tuviera que llegar a abrir y barrer el lugar después del cierre.

6. Una variación de lo anterior es la deleznable práctica de algunos abusadores de las bandas, que hacen firmar un contrato que les otorga el derecho de cobrarle a la banda cierta cantidad por "abrirle las puertas del lugar" y exigir ese pago de cualquier forma, así, si la banda no cumple con llevar a X número de personas, el dueño del lugar puede cobrarse incluso con los instrumentos y amplificadores de la banda.

Es lamentable que la gente piense que el trabajo del músico no vale, que es un bien que debe ser gratuito y no hay que pagar por ese trabajo y que tocar es tan divertido que se paga solo. Mentira, los músicos incurren en muchos gastos para poder ofrecer un espectáculo de 1 ó 2 horas. Se compraron instrumentos, se ensayó, se compusieron canciones, se trabajó para conseguir que un lugar confiara en ellos y se transportaron y cargaron instrumentos y amplificadores, todo eso cuesta y a veces es muy caro.

La música no es gratuita, hay mucho trabajo detrás de ella, y es muy fácil optar por no pagar. Desde el dueño del bar, centro de conciertos o similares, pasando por el que quiere entrar a todos los conciertos gratis, aquél que busca que rebajen el precio de entrada, el músico que daña a los otros ofreciendo su trabajo por nada y hasta el que copia la música de esas bandas independientes que empeñan el alma para poder ofrecer su disco.

No estamos hablando de esa lucha contra la industria que muchos argumentan para no pagar, por que si bien muchos aducen esas razones, bien pagan cantidades exorbitantes por un concierto de un grupo internacional, o se gastan una fortuna hasta en cigarrillos y bebida (la mayor industria del mundo). Las bandas tenemos que ofrecer nuestro trabajo por 20 ó 30 pesos cuando más de eso cuesta una cerveza en el bar.

Qué afortunadas son las bandas que logran pasar esa barrea y se encuentran con un público que está dispuesto a pagar cada vez más por ver a su banda favorita. Hay negocio (por también de eso se trata la música) para todos, el que toca, el que pone el lugar y el que va a escuchar.

La decisión está en seguir regalando nuestro trabajo como bandas, y para bares y gente en general uno puede preguntarse si piensan que todo está bien con este esquema.

Hay ejemplos muy honrosos de bares que siempre pagan a las bandas, porque tienen siempre buenas bandas y la gente puede acudir con la confianza de que siempre, el día que sea, conzcan o no a la banda, escucharán buena música, y por ello la gente acude a pasar una buena noche. El un círculo completo que no se rompe. Nadie pide gratis nada y las bandas saben que se valora su trabajo.

Lo que gusta del gusto

En comentarios pasados dábamos cuenta de las dificultades de la música, pero permítanme un respiro y recordar de alguna manera el por qué de tocar y decidir lanzar el resto de uno en este medio.

Recientemente me llegó por correo un nuevo procesador de efectos y tuve que programarlo junto con lo demás de mi equipo. Qué gusto el escuchar el sonido que buscas, los detalles de efectos, redescubrir el placer de tocar. La música es por lo que está uno en estas tierras y a veces me permito una perversa reflexión cuando estoy en la calle y algo pasa. Vas en el tráfico y se te cierra un tipo y siempre pienso, o trato de pensar que el único logro de esta persona en su día, en su aburrida rutina, es lograr cerrarse o ganarte el paso o demostrarte su poder de alguna forma parecida, sin embargo pienso que no tengo la necesidad de eso, mi logro y mi triunfo personal es tocar, subirme al escenario y darme cuenta de que tengo la posibilidad de hacer música, y sólo por eso hay una gran diferencia y tengo una ventaja desde mi punto de vista. A pesar de los problemas y obstáculos, de lo difícil que resulta, ya no ser una gran banda que la gente siga, sino sólo seguir tocando; el escenario, que la gente disfrute de lo que tocas, que uno mismo goce del momento y lograr eso, es más que suficiente y paga muchas cosas que de otra manera, en un cálculo puramente contable, serían sólo pérdidas.

Tocar representa una gran parte de la vida de uno. Piensas, planeas, haces lo posible y mantienes viva la pasión y eso te mantiene trabajando. El gusto por tocar, por hacerlo con otros, hacerlo en el escenariom, es una forma de vida que no todos pueden gozar, ya sea porque no quieren o porque no pueden. La vida del músico que se dedica a esto es en muchas maneras singular, a pesar de que en tu casa saques la basura como todos, o duermas como todos o veas la televisión, sencillamente hay algo que puedes y te gusta hacer.

Puede llamarse vanidad o egocentrismo, pero uno o bien ha nacido o se ha formado para esto. Supongo que todos aquellos que se realizan de alguna manera con la actividad creadora tienen un proceso similar y tienen esa pequeña culpa que motiva el aferrarse a su pasión. Muchos menospreciarán esta reflexión, pero me es imposible verlo de otra manera.

En fin, que esta actividad está llena de claroscuros, nada es bueno ni malo completamente. Hay cosas desagradables, pero la “realización” que se logra en cada concierto, en grabar un disco, en dar a conocer tu música, supera obviamente los incomodidades, de otra manera, si uno no lo piensa así, ya lo habría dejado, como muchos otros ya lo han hecho.

Permítanme dejarlos con esta nota de optimismo y mal consejo: Si te gusta el escenario, la música, esta actividad tanto como a un servidor, sigue, que nada se podrá comparar y trabaja y lucha por este sueño, que bien vale la pena.